Cumplir con el deber
La ceremonia de santificación hacía horas que había terminado. Kalem portaba el uniforme de la guardia de honor que su familia había portado desde hace varias generaciones. Caminó con lentitud hasta la fuente que adornaba el centro del patio de agua. Todo se había resuelto sin complicaciones. Las advertencias del ministro Jal sobre las exigencias de los plateados parecían haber sido infundadas. EL grupo religioso no había planteado ninguna objeción ante el pergamino de la nueva vidente. Aunque no podían bajar la guardia en ningún momento, Naliel solamente tenía 17 años, demasiado joven aún como para llevar un cargo tan importante. Su madre había sido la anterior vidente, igual que su abuela antes que ella. El cargo se hereda por las habilidades que llevan las mujeres de la familia en la sangre. Su capacidad de vislumbrar pequeños momentos del futuro era una gran ventaja… igual que una gran carga. El tiempo siempre estaba variando y reescribiéndose a sí mismo con las decisiones ...