Transmisión entrante
Llevaba un buen rato escuchando aquella transmisión
desde la estación de radio de la colonia. No había duda, se trataba de Micah,
la doctora especialista en geología de la avanzada de expedición, pero ¿cómo
era posible? Volvió a sintonizar el mensaje buscando alguna anomalía.
- Hemos sufrido una especie de infección, a quien
escuche esto, no vengan a la estación Horizon situada en la luna. Repito, no
vengan a Horizon… -
Sintonizó varias veces buscando alguna alteración
del mensaje, tan solo detectó una especie de anomalía en la voz de la geóloga,
pero la transmisión era bastante clara. No entendía muy bien la razón de aquel
suceso. No se había dado ninguna alerta y todo estaba en orden en la colonia
durante los últimos meses, salvo un par de escapes de oxígeno que habían
tenido, funcionaba con completa normalidad. Dejó grabado aquel mensaje en su
memoria de datos, cuando terminara allí su trabajo encontraría las
explicaciones adecuadas.
Sophie era la encargada en ingeniería de
comunicaciones en la colonia, siendo la primera persona en la historia que
logró un aumento de la velocidad del sonido a través del espacio utilizando un
sistema de repetidores que impulsaban las ondas de voz. A sus veinticuatro años
fue designada para la misión en la que se encontraba. Establecer la primera
colonia de la humanidad en la luna como puesto de avanzada para la exploración
del satélite. Llevaban ya un año y medio durante los cuales todo el personal se
dedicaba principalmente a tareas de investigación sobre las plantas que se
cultivan allí, mantenimiento de la colonia, control de radiación y los efectos
que causa en el organismo la diferencia de gravedad con respecto a la Tierra.
La geóloga estaba por iniciativa propia para estudiar posibles movimientos
sísmicos y las rocas lunares en busca de nuevos elementos desconocidos. Su
laboratorio estaba al otro lado del centro hidropónico y los invernaderos. En
sus inicios la colonia era una estación espacial orbitando alrededor de la
Tierra, después de convirtió en la base para construir la colonia que ahora se
conoce como Horizon. A partir de ese momento comenzaron los trabajos en
infraestructuras y diferentes módulos durante varios años hasta lograr lo que
tenían en este momento. La primera colonia establecida en suelo lunar con
capacidad autosuficiente para cosechar en un entorno sin suelo agrícola,
significaba un gran avance en cuanto a sistemas hidropónicos en toda la
historia.
Los altavoces comenzaron a sonar por toda la
estación. – Alerta, simulacro de emergencia. A todo el personal, acuda a los
puntos de evacuación para tomar los transbordadores.
El mensaje se repitió varias veces. Sophie suspiró
pesadamente golpeando con fuerza una pared cercana. Era la segunda vez durante
el mes que habían puesto la alerta, “Como si fuera a pasar algo en esta roca”,
pensó Sophie mientras recogía rápidamente su material antes de ponerse el traje
y salir por los caminos indicados.
Según iba avanzando se encontraba con otros miembros
de la colonia, todos enfundados perfecta y metódicamente con los trajes por si
había alguna fuga y se encontraban expuestos al espacio sin oxígeno. Llevaban la
identificación con su nombre, incluso en los cargos altos rezaba el puesto que
ocupaban en Horizon. Distinguió al gerente de seguridad, Trevor, un hombre de
disciplina marcial. Nunca le había visto perder los nervios ni una sola vez.
Solo esperaba que cuando desatara su ira ella no estuviera cerca para sufrirla.
El punto de evacuación más cercano estaba cerca de
los camarotes de la tripulación. Tuvieron que bajar en varios turnos por los
turboascensores. Nadie comentaba nada, a juzgar por lo cabizbajos que iban y
los hombros encogidos todos estaban disgustados o decepcionados como ella. Lo
más interesante que pasaba eran aquellos simulacros, bueno, al menos hasta que escuchó
la transmisión tan extraña que tenía guardada. Se preguntó con quién podría
hablar del tema, quizá solo fuera alguna especie de broma por parte de la
geóloga. Si fuera así lo más adecuado sería hablarlo con seguridad para que la
mandaran a aislamiento durante una temporada o algo parecido. Así aprendería a
no jugar con las transmisiones. No tenía nada en contra de ella, pero era
molesto las licencias que se tomaba solamente por ser la hija de uno de los
principales impulsores del proyecto, como si eso le diera libertad para hacer
lo que quisiera.
En las plataformas de evacuación se amontonaban por
divisiones, según sus rangos y posiciones. Los que trabajaban en módulos
cercanos se colocaban juntos, era un sistema que facilitaba la tarea del censo
que tocaba ahora. Sophie estaba junto con el personal de mecánica y del
laboratorio de investigación. Buscó con la mirada a Micah que debería estar a
dos divisiones de distancia, sin encontrarla, era normal que tardara más en llegar.
Entre la multitud Sophie notó que se acercaba
alguien mirándola directamente a ella. Miró en la placa de su nombre que rezaba
Michael Sterson. Oh no, de nuevo él. Se trataba del jefe de ingenieros, todo el
mundo pensaba que estaba coladito por ella y no perdía oportunidad de hablar a
solas siempre que podía para alimentar más ese rumor.
- ¿Podemos hablar Sophie? – Preguntó con discreción
cerca de ella. La mujer echó un vistazo alrededor, las miradas se centraban en
ellos, aunque trataban de disimularlo echando la cabeza un poco hacia arriba o
simulando que se estaban ajustando el traje.
- Ahora no, Michael, estamos en medio de un
simulacro. – Respondió ella tratando de ser cortés, no tenía el mejor día del
mundo, o del universo en este casi, a decir verdad.
– Es sobre un mensaje, ya sabes lo que quiero decir.
– Mantenía el tono sereno, aunque por su lenguaje corporal se moría de ganas de
acercarse más a ella.
– Si no hay más remedio. – Soltó finalmente.
Caminaron alejándose del grupo hasta que quedaron a solas donde nadie pudiera
oírles. Se quitó el casco del traje para poder hablar mejor. Estaba segura de
que si le imitara enseguida aparecería alguien para decirla que era una
imprudente por hacer eso, como si fuera a pasar algo en cuanto tuviera un
descuido. No era la única que pensaba que eran demasiado rígidos con algunas
personas y muy blandos con otras… como el ingeniero jefe que estaba justo
delante de ella buscando las palabras adecuadas.
- Tengo que enviar un informe encriptado sobre un
asunto de la colonia, y estas cosas tienen que pasar por ti, ya sabes. Aunque
no puedo darte detalles sobre ello. Tu solamente dime cuando puedo pasarme para
que me lo dejes todo preparado.
Lo contaba como si estuviera receloso de que alguien
pudiera escucharlo ¿o era sensación suya? Parecía realmente preocupado por
mandar la transmisión, y en ese momento ella era la única técnica de
comunicaciones en la estación. Su compañero estaba disfrutando de un permiso
con su familia en algún paraíso tropical y calentito en la Tierra.
- ¿No puedes decirme de qué se trata o no quieres? –
Replicó, sabía que a veces trataba de hacerse el interesante solamente para que
ella le preguntara un poco más. Pareció molestarse por su respuesta y trató de
no darle importancia
- No puedo Sophie, es algo de suma importancia y no
puedo tratarlo con nadie, cuestiones de seguridad, ya sabes. – La respuesta no
terminó de convencerla demasiado, ella también estaba implicada ¿no? Tenía que
encriptar el mensaje para mandarlo a través de sus repetidores y que estuviera
a salvo hasta que llegara a las manos adecuadas. Al parecer la “genio” de las
ondas de sonido no estaba lo suficientemente cualificada en la colonia como
para acceder a esa información. Dentro del traje su cara se tensó contraída por
la rabia, el día estaba empeorando por momentos y temía que se hiciera
demasiado largo.
- Como quieras, aunque estoy en la obligación de
informarte que debo pasarle una referencia sobre el tema al director y subdirector
de la colonia, para dejar constancia de ello. – Su respuesta fue más directa
esta vez, cansada de los protocolos de seguridad. No le gustaba tener que
mantenerse al margen.
- ¿Podrías esperar unos días antes de hacerlo? Si no
fuera importante no te lo pediría, por favor… - Le rogó poniendo esos ojos tan
característicos suyos por ser tan expresivos. Esta vez transmitían seriedad en
lo que decía. Aunque Sophie se preguntaba si sería por desconfianza en los
directores o en ella. Como si fuera a delatarle o algo por el estilo.
- Me pones en un compromiso, qué será eso tan
importante que tienes entre manos como para no poder contármelo, pero mientras
antes me lo quite de encima mejor. Mañana a primera hora te tendré preparada la
encriptación, no me hagas esperar, te lo advierto. – Apoyó sus palabras alzando
su mano a modo de amenaza, frente a lo cual Michael se quedó más serio que de
costumbre.
- Perfecto, muchas gracias, y ¿sabes qué? Te pones
mucho más guapa cuando te haces la dura. – Soltó el comentario e inmediatamente
se dio la vuelta para salir de la plataforma dejándola con la palabra en la
boca. Odiaba cuando hacía eso, siempre tenía algo ingenioso que responder,
incluso a esa provocación.
Regresó con su grupo esperando que les contaran a
todos para poder quitarse el traje y tener un pequeño descanso, se lo merecía a
fin de cuentas después de la tensión que había acumulado durante la última
hora. Todavía estaba pendiente el asunto de la transmisión y la geóloga no
había hecho acto de presencia.
Una vez finalizado el simulacro dieron permiso a
todo el personal para relajarse durante un par de horas. Sophie fue directa a
quitarse el traje y comer algo, siempre le entraba hambre después de hablar con
Michael, era un efecto que causaba en ella, aunque esta vez era más fuerte. La
comida en Horizon trataba principalmente de vegetales añadiéndole las
provisiones de carnes, pescados y diferentes condimentos con los nutrientes
necesarios en el cuerpo humano. No era una experta en alimentación y muchas
veces echaba de menos echarse al estómago una buena ración de carne o algún
pollo asado. Sentía que podía comérselo entero en ese momento.
Buscó una mesa apartada para disfrutar de su propia
compañía con tranquilidad, mientras tanto escuchaba aquella extraña grabación
una y otra vez. Ahora parecía sensiblemente diferente que las primeras veces
que la escuchaba, la voz parecía más distorsionada que antes, y ¿era un efecto
de estática lo que la alteraba? Por mucho que ajustara seguía escuchando el
mismo efecto, un ruido muy leve en el que antes no se había fijado ¿Cómo era posible?
Justo cuando dejó de escucharlo, frustrada, se puso
a comer tranquilamente, tratando de encontrar algo de sabor en la comida que
parecía de plástico cuando lo masticaba. Finalmente terminó y un tipo entró en
su campo de visión periférica, dejó a un lado el plato para ver quién era.
Leiman, el asistente de la geóloga, casi siempre se les veía juntos en las
zonas de descanso e incluso había rumores de que dormían juntos en el mismo
camarote. Sophie nunca hacía caso a las habladurías de los demás, pero si era
cierto que notaba una relación muy cercana entre ellos más allá de lo profesional.
- Disculpa Sophie ¿Puedo sentarme contigo? – La
contraria esperó a algún gesto por su parte con un semblante serio, sentándose
a su lado cuando le indicó el asiento.
- Claro, dime ¿necesitas algo? Ahora estoy en el
descanso y tengo mucho trabajo. - Dijo encogiéndose de hombros tratando de
parecer cansada, aunque su cansancio era más mental que físico.
- Es sobre la entrevista que le hiciste a Micah la
semana pasada, es demasiado… inquisitiva, ¿no crees? – Soltó de pronto,
seguramente estaría pensando otras palabras menos cordiales en ese momento,
sabía que no le había sentado bien, pero no creía haber traspasado ningún
límite moral o aceptable.
- ¿A qué te refieres? Solamente cumplí con mi
trabajo, el formulario ya estaba hecho y aprobado por el terapeuta de Micah. - Era
algo bastante común las sesiones para medir el estrés de los colonos de
Horizon. En el caso de la geóloga además estaba recibiendo terapia individual debido
a su historial clínico antes de venir a la colonia, la claustrofobia era algo
muy a tener en cuenta, especialmente cuando allí arriba las emociones se
quedaban más expuestas ante la inmensidad del vacío. Aunque todo estaba bajo
control según el doctor Arles.
- No dudo en que haya pasado el visto bueno en algún
momento… tan solo quiero expresar mi preocupación por algunas de las preguntas
que pusiste, ya sabes que no está pasando el mejor momento y presionarla de esa
manera es, bueno, contraproducente para todos. Actualmente es la única capaz de
analizar restos sedimentarios y minerales que encontramos por las excavaciones.
Tiene mucho trabajo y no le sienta bien someterse a demasiada presión. – Su voz
trataba de mantenerse serena, pero Sophie detectó un deje de acusación en sus
palabras, como si ella tuviera la culpa de que lo estaba pasando mal o algo
así. Le dirigió una mirada furibunda, harta de las sutilezas de todo el mundo
sin decir las cosas claramente.
- No voy a permitir que insinúes que yo tendría la
culpa si el estado de Micah empeora de ahora en adelante, todos nos enfrentamos
a la soledad del espacio Leiman, ella no es la única con problemas ¿queda
claro?
Sin querer había alzado un poco más de la cuenta la
voz y todos a su alrededor se habían quedado mirándola por unos segundos antes
de volver las caras a lo que estaban haciendo. Sophie no se lo podía creer, ¿de
verdad estaban tan ciegos allí arriba? ¿O era un problema que ya tenían antes
de venir a Horizon? Uno de los pasos más importantes de la humanidad en cuanto
a materia de exploración espacial y ninguno de los presentes era capaz de
sentir algo de empatía por ella. Había estado sometida últimamente a toda la
presión de realizar más trabajo de la cuenta, los continuos rumores sin sentido
y formular cábalas sobre lo que les pasa a los demás, la hipocresía de decir
que no les interesa lo que piensen sobre ellos y al mismo tiempo tratar de mantener
una apariencia de integridad frente a los demás. Se sentía frustrada, y más
después de aquella transmisión que parecía estar arrancando una parte de su
alma. No tenía tiempo para quedarse allí discutiendo eternamente tratando de
quedar bien, ella no era de esas personas que se dejaban llevar por la corriente.
Si querían pensar mal de ella adelante, en su caso eran los demás los que
tendrían que revisarse lo escasos que estaban de sentimientos humanos como la
preocupación o el afecto a alguien que lo necesitaba. Se levantó de la mesa con
un gesto furibundo y salió del comedor dejando un murmullo continuo a sus
espaldas que amenazaba con arrastrarla si se quedaba un minuto más entre ellos.
Fue directamente a su camarote, necesitaba descansar
lo que pudiera antes de volver al trabajo. La situación la había superado, en
su fuero interno pensaba continuamente que no había perdido los nervios,
solamente había tenido un par de palabras fuera de tono, no era su culpa.
Parecía que aquel día el destino conspiraba contra ella. Se tomó una ducha
rápida para relajarse contando los minutos que se quedaba bajo el agua con la
cabeza agachada, pensando en lo siguiente que podría ocurrir aquel día. Miró de
lado la memoria de datos que había dejado al lado del espejo. ¿Tendría algo que
ver?
Después de secarse se tiró en la cama para escuchar
nuevamente la transmisión. Esta vez apenas reconocía la voz de Micah, es más,
parecía la de otra persona, una voz femenina seguramente. Además, parecía que
se escuchaba un eco metálico de fondo. Empezaba a preguntarse si se había
equivocado al grabar el mensaje, o incluso de que había mezclado otros sin
querer. Siempre era muy diligente en su trabajo, pero un error lo podía tener
cualquiera ¿verdad? Decidió descubrirlo más tarde, de momento estaba cansada y
una pequeña siesta ayudaría a reparar sus ánimos.
Se despertó un poco más tarde de lo habitual, al
mirar su correo tenía uno recibido del jefe de seguridad, Trevor. La reclamaba
en el laboratorio de geología, no especificaba el asunto, pero parecía ser
urgente. Ahí es donde trabaja Micah, pensó todavía somnolienta. Se preparó
rápidamente tomando sus cosas y dirigirse al laboratorio lo antes posible, no
quería hacerle esperar mucho.
El módulo de geología estaba casi al otro lado de la
colonia. Tenía que pasar por el vestíbulo principal. Solo esperaba no tener más
sorpresas desagradables, bastante nerviosa estaba por todo el asunto de la
transmisión como para tener que aguantar miradas indiscretas.
Finalmente llegó al laboratorio, la sala de
presurización parecía provocarle claustrofobia en ese momento, los segundos antes
de descubrir por qué la solicita en persona el director de la rama de seguridad
en Horizon se hacían eternos. Cruzó la puerta y se encontró todos los
muestrarios perfectamente ordenados, con las piedras y minerales que estaban
siendo recogidos en matraces, o terrarios destinados a su análisis de
componentes para descubrir si hay algún elemento que todavía desconozcamos. Al
fondo del todo, sentado sobre el escritorio se alzaba impertérrito Trevor,
apoyado con un brazo en la mesita donde descansaba el ordenador y muchas notas,
probablemente de la doctora Micah. La cual no estaba en ese momento. Caminó
lentamente hasta el observando con curiosidad las vitrinas y los aparatos de
los cuales desconocía el uso de muchos de ellos. La mirada del contrario
parecía clavarse en ella a cada paso que daba, sin mover ni un músculo hasta
que estuvo exactamente a tres pasos de él. Entonces abrió la boca y pareció que
iba a hablar, pero torció un poco el gesto y lo pensó mejor. La ofreció una
silla vacía y se sentó en otra con el ordenador a mano. La pantalla estaba
encendida con la bandeja de mensajes de la geóloga abierta.
- Siéntate por favor. Sentenció con dura amabilidad dejando
entrever un gesto duro en sus facciones. - Sophie no dijo nada, simplemente
tomó la silla con lentitud y la acercó un poco hasta su interlocutor
manteniéndose con las piernas juntas y ambas manos apoyadas en ellas. Esperó
como un minuto completo antes de volver a hablar, como si estuviera calibrando
las palabras antes de lanzarlas.
- La doctora Micah me ha pedido que intervenga en
este asunto, señorita Sophie. Quiero dejar claro que mi posición es neutral y
mi trabajo es velar por la seguridad de todos los integrantes de este proyecto.
– Su voz sonaba completamente exánime, sintió un escalofrío recorrer toda su
espalda, como si sintiera la presión de la caída que sabía que se avecinaba en
un parque de atracciones. De repente sintió un vértigo y un pequeño mareo, se
llevó una mano a la frente tragando saliva pesadamente.
- Claro, lo entiendo señor Trevor, aunque estoy un
poco confusa. No se a qué asunto se refiere exactamente. – Recibió un largo
silencio como respuesta, después del cual simplemente tocó en el táctil del
ordenador para mostrar un correo que ella misma había escrito… dirigido a la doctora.
No podía creerse las palabras que estaba leyendo,
era imposible que escribiera algo así. Posiblemente alguien lo había manipulado
y quería dejarla en evidencia. Obviamente tenía que ser esa la respuesta, no
tenía nada personal contra Micah, no algo tan ostensible como lo que se leía
entre líneas de aquel mensaje. Primero se asustó y sintió el impulso de salir
corriendo lo más lejos posible, una idea absurda y trató de relajarse
inspirando profundamente varias veces, sentía un sudor frío recorrerla. Volvió
a leer varias veces el correo, tratando de imaginarse algún improbable
escenario en el que lo hubiera escrito. Era imposible, no se reconocía a sí
misma, pero si que utilizaba algunas expresiones muy características como
“datando” como forma de referirse a la última vez que mantuvieron contacto. La
voz del hombre la sacó de sus propias cábalas.
- Espero que entienda que este tipo de… actitud. –
La palabra que buscaba sería probablemente amenazas, pero optó por una vía más
diplomática. – No puede permitirse entre los colonos. ¿Qué piensa usted al
respecto? – Se cruzó de brazos esperando una respuesta por parte de Sophie, la
cual estaba al borde del shock, no tenía ningún recuerdo de haber escrito eso,
pero ahí estaba, una prueba innegable de que lo había hecho.
- Es imposible que yo haya escrito eso, alguien
debió hackear mi sistema, alguien cuyo objetivo era la doctora Micah y quería
utilizarme como chivo expiatorio con todas las culpas.
Estaba claro que tenía que ser eso, pensaba Sophie,
tenía muy buena memoria y recordaría haber escrito algo de tal calibre, aunque
no era su estilo amenazar para nada, si tenía algún problema simplemente lo
decía y punto. Sin importarle a quien le molestara o se sintiera ofendido por
ello. La réplica del hombre no se hizo esperar.
- Pero si usted es una genio, siempre se enorgullece
de que nadie ha entrado nunca en su sistema, ¿Cómo podría alguien hackearla si
no puede acceder? – Elevó ambas cejas apretando los brazos que mantenía
cruzados a la altura del pecho. Tenía razón, nunca había tenido ninguna
vulnerabilidad en sus sistemas, pero siempre había una primera vez ¿no? Era
humanos al fin y al cabo y podían cometer errores.
- Pues es obvio que esta vez alguien lo ha
conseguido, tenga por seguro que encontraré a quien lo haya hecho. – Fue
interrumpida por una mano alzada del hombre, que esperó un poco por si tenía
algo más que añadir.
– Hemos contemplado esa posibilidad, aunque sea
remota, existe. Debo decir que mientras tanto, usted debe cesar en sus
actividades como ingeniera de comunicaciones, será aislada en su camarote por
una temporada, hasta que esclarezcamos los acontecimientos. Esperamos que no se
alargue demasiado tiempo.
No se lo podía creer, estaban tomando represalias
contra ella, apenas tenía informes negativos, no como otros miembros de
Horizon. Solamente porque sospechan de ella la dejaban al margen de todo el
trabajo sumamente importante que estaba llevando a cabo.
- ¿Quién se encargará de mis transmisores? Solo yo
puedo manejarlos. – Replicó inmediatamente, era increíble lo que estaba
pasando.
- Utilizaremos el viejo sistema, al menos hasta que
pueda reincorporarse, los mantendremos donde usted los ha dejado en órbita
alrededor de la Tierra.
Todavía no se lo podía creer, no sabía si la estaban
tomando por loca o por una psicópata, ¿no es lo mismo? Aunque todavía tenía
aquella grabación, puede que desconfiaran de ella, pero podía demostrar que la
salud mental de la geóloga no pasa por su mejor momento. La grabación de su
memoria de datos. Sacó el dispositivo y se lo mostró antes de reproducir la
grabación.
- Antes de que me aparten, tengo que decir que tengo
información de máxima prioridad que afecta a la seguridad de toda la colonia,
si me cesan no podré mostrársela. – Dijo triunfal, no sabía si podría considerarse
traición o lealtad lo que estaba a punto de hacer. Por un lado, había dado su
palabra de que no notificaría la transmisión de Michael hasta pasados unos
días, pero por otro debía la lealtad a la seguridad de la colonia y no estaba
segura de que sus intenciones fueran completamente lícitas. Incluso podía tener
algo que ver con la doctora y ella tenía la prueba de su inestabilidad mental
en los datos. Se encontraba en una encrucijada y dudó sobre lo que era
correcto. La mirada del hombre se posó impertérrita sobre ella esperando algo
que justificara su oposición a la aplicación de las normas de seguridad. Tenía
paciencia, pero estaba llegando a unos límites insospechados. Sin pensarlo
demasiado apretó el botón para que se escuchara la grabación, una vez más, esta
vez en voz alta.
- Estuve datando hace una semana, exactamente seis
días y quince horas. Soy la ingeniera Sophie, de la colonia Horizon, es posible
que seamos piones en la exploración de nuevas fronteras, pero la mayor está en
nosotros mismos y la estamos perdiendo. Constantemente me pregunto si está
misión nos llevará un paso más adelante o retrocederemos en los campos de la
bioneurología después de tantos avances en la exploración de nuestro cerebro –
- ¡Imposible! – Bramó ella. – Había escuchado
cientos de veces ese audio, era la voz de Micah, podía jurarlo. Era la doctora
la que había transmitido ese mensaje.
El jefe de seguridad sacó unas esposas para
arrestarla mientras continuaba gritando y se resistía arañándole con todas sus
fuerzas. Finalmente la redujo y logró que se calmara, su respiración era
agitada y miraba hacia todos lados como si la estuvieran observando
continuamente. Cuando se tranquilizó se la llevó hasta su camarote, era
inevitable que se corriera la voz como la pólvora. Todos iban murmurando según
pasaban por delante, con miradas celadas, llenas de ¿temor? Un día antes la
habían saludado como si fuera una más, era increíble que de un momento a otro todos
la vieran con el miedo con el que se mira algo desconocido.
Aquella noche, en uno de los camarotes que estaban
separados del resto se encontraba Michael, acompañado de la geóloga Micah,
acostados los dos en la cama leyendo el informe una y otra vez, echándose
miradas cómplices el uno al otro.
- Hiciste un gran trabajo con ella querido. – Dijo
la mujer de forma seductora, completamente orgullosa de haber ideado aquella
pequeña operación. – Bajó la guardia cuando creía que estabas enamorado, no
solo ella, todo el mundo lo pensaba. La gente es tan predecible, obstinada,
contradictoria e incluso rebelde. Pero predecible al fin y al cabo. – Su voz
sonaba como una suave melodía. Le acarició el rostro condescendientemente, la
ingeniera se estaba volviendo demasiado importante como para dejarla en juego.
– Jaque mate. – Soltó sin previo aviso.
Para Michael lo más extraño de todo era aquella
transmisión que había interceptado. Cuando Sophie se durmió entro en su
camarote para asegurarse de que todo iba según el plan y cambió la memoria de
datos por una que tenía preparada. Era fácil sintetizar una voz cuando tienes
suficientes archivos y módulos de grabación para juntar las palabras adecuadas
formando frases que ella misma diría.
Se levantó de la cama para escucharla una vez más,
clara y sin ninguna interferencia. Micah la escuchó desde la cama, sabía
perfectamente de dónde venía la grabación. Una sonrisa siniestra se formó en su
rostro. Ojalá no tuviera que prescindir ahora mismo de aquel hombre, poseía una
gran inteligencia y un entendimiento de los mecanismos de la estación espacial
que ahora mismo ella desconocía. La entidad conocida como la doctora Micah
había sido asimilada por un organismo desconocido hace unos meses, en uno de
los análisis de las muestras en los laboratorios. Se había adherido a ella
tomando posesión de su cuerpo desplazando su personalidad, su ego a un lado
para tomar el control, aunque aquellas muestras de rebeldía todavía se daban
cuando no se daba cuenta.
Para Michael todo cobró sentido cuando terminó de
escucharla nuevamente, hacía semanas que la geóloga no había pasado por los
escáneres de radiación y había descubierto informes de una anomalía proveniente
de una excavación de minerales, una especie de organismo viviente,
supuestamente había sido aislado. Pero no lo había vuelto a ver ni preocuparse
de ello. Se dio la vuelta con los ojos abiertos para encontrarse una pistola en
la sien y a una Micah completamente desconocida para él. Las facciones de su
rostro estaban completamente deformadas, como si los músculos no se contrajeran
de la forma habitual para un ser humano.
Sophie tenía razón, al fin y al cabo, lo peor es que
nadie la escucharía en este momento. Una cuchilla le atravesó el cráneo de lado
a lado cayendo inerte al suelo.
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